A primera vista, el plato logra cumplir con lo básico: llena cuando se tiene hambre y los sabores son aceptables. Sin embargo, una vez pasado el efecto del apetito, se hace evidente que la porción es escasa y que la calidad general deja mucho que desear.
El arroz, que representa una parte importante del plato, fue el componente más débil. La cocción no ayudó: sin aireación, sin buen grano a grano, y con un sabor plano que delata la falta de un buen fondo o sofrito. Es el tipo de arroz que uno reconoce por ser más económico.
Además, este plato no está pensado para domicilio. Llega deslucido, pierde temperatura rápido y no se sostiene bien en presentación ni sabor fuera del local.
Una sensación de sabores con un gusto maravilloso
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Además, este plato no está pensado para domicilio. Llega deslucido, pierde temperatura rápido y no se sostiene bien en presentación ni sabor fuera del local.
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